Te lo digo antes, no después
Al final te voy a invitar a algo.
Prefiero decírtelo aquí para que no te tome por sorpresa. Al cerrar la clase te voy a contar de las tres clases del mes, que es donde esto continúa. No es «una comunidad»: son tres clases en vivo, todos los meses, y las tres van sobre la misma mujer.
- En la primera la buscamos. Elegimos a una y la buscamos juntas, en pantalla compartida, en archivos de verdad. A veces aparece y a veces no, y las dos cosas enseñan.
- En la segunda ahondamos. Abrimos sus papeles y los traducimos entre todas: las letras raras, las abreviaturas, y esas palabras que parecen inofensivas y no lo son.
- Y en la tercera bajamos a tierra. Qué de lo que le pasó a ella se repite en tu familia, y qué vas a hacer distinto. Sales con pasos concretos.
- Si un mes no puedes venir, te queda la grabación.
Son sesenta dólares al mes, las tres clases. Te lo digo aquí y no al final, para que no tengas que aguantarte una hora esperando el número.
Si no te interesa, no pasa nada. La clase entera es tuya igual, y no hay nada que se te vaya a esconder detrás de un pago a mitad de camino.
Lo que vale, vale antes de que yo te pida algo.
El cupo fundador abre el día de la clase.
Cien plazas, del 24 de septiembre al 29 de octubre, o antes si se llenan. Después no lo vuelvo a abrir.
Avísame cuando abra
No es para todo el mundo. No es para quien quiere una frase bonita para ganar una discusión en una cena. Es para quien está dispuesta a mirar sus propios papeles, que casi nunca dicen lo que uno quiere leer.